Se lo curró por complacerme.
La chica es bien caliente como buena latina, tiene ese morbillo que te pone a mil. Su trato es muy agradable, es simpática y te engancha con esa dulzura que tiene para hablar, pero para mi lo mejor fue cómo se involucra y se esmera por complacer, el francés al principio suave y se fue implicando de a poco, me lleno de caricias y luego cambiamos algunas posturas a gusto, excepto griego que me dijo que no, es participativa y se mueve rico. El piso estaba limpio y bastante cómodo, aunque para mi hacía demasiado calor para estar del todo a gusto. Tarifas habituales, yo le pagué 60 euros y estuvo muy bien.